No me acuerdo en qué andaba cuando tenía veintiún años aunque creo recordar 1998. Fui a Venezuela ese año a un encuentro de lógica matemática. En ese momento todo sonaba emocionante y sorprendente. Reportes de expediciones y batallas en otras dimensiones. Paisajes y cavernas, construcciones para establecer puentes entre mundos y portales para abrir mundos nuevos donde lo soñado sea realizado. Matemática nueva, recién inventada. Todavía hoy busco esa sensación. Procuro leer artículos que describan métodos nuevos y buscar herramientas que me sorprendan y problemas que me entretengan. El propósito es no aburrirme. Le tengo miedo a perder el interés.