Ahora el cielo es blanco cual oso viejo y los árboles, tal vez contagiados por la inmensidad bruta que los rodea, se ven más altos de lo usual.

Ahora el cielo es gris y no hay nadie afuera. El exterior está completamente ocupado por el frío y un bus desocupado que viaja hacia el norte por sexta vez en la última hora. El aire quema.