Hace poco mi hermano Daniel dijo que le gustaría leer algo sobre mi transición de la academia a la industria. He pensado y no hay mucho por lo pronto que pueda decir. Me siento todavía un principiante pero, en breve, ha sido muchísimo menos traumática de lo que pensaba que sería. De hecho no ha sido nada traumática. Mi trabajo es estimulante y agradable. Juego con nuevas ideas cada semana. También descubro herramientas y tengo la libertad para hacer pruebas con la montaña de datos que recolectamos. Es una labor la vez creativa, lúdica y formal, y en ese sentido no es muy lejana a la matemática, pero con objetivos más o menos concretos (aunque amplios) que por un lado orientan las búsquedas y por otro lado me obligan a mantener siempre los pies en la tierra a punta de versiones que estén tan cerca del uso práctico como sea posible. También involucra un resto de trabajo en equipo y organización estructurada de proyectos, lo que es más nuevo para mí. En un día normal dedico la mitad del tiempo a desarrollar y diseñar infraestructura para el procesamiento y análisis de los datos de forma distribuida y eficiente, lo que me ha ayudado a ganar confianza y la dosis justa de neurosis para empezar a escribir código legible, sencillo y funcional, y el resto del tiempo hago análisis (algunos pequeños, otros inmensos, de muchos tipos y énfasis) sobre los datos. Gran parte del trabajo de ese lado consiste en replantear y organizar preguntas (propias o ajenas) de tal forma que sean abordables y su potencial respuesta conduzca a decisiones o soluciones sensatas (implementables, robustas y simples), y hacer todo tipo de exploraciones descriptivas usando mezclas de agregaciones, estadísticas de orden y gráficos sumados a técnicas básicas de regresión, aglomeración y clasificación. Ocasionalmente uso métodos más elaborados cuando es necesario profundizar en las conclusiones. No sabría decir cuánto de lo que hago hoy viene de lo que aprendí en todos mis años en universidades. Formalmente tal vez muy poco más allá del álgebra lineal y el cálculo. Informalmente creo que de mi vida anterior traigo cierta disposición para aprender que viene muy bien en estos ambientes en los que todo cambia tan rápido, una habilidad bien forjada para detectar/predecir rápido errores, y el gusto paciente por mirar problemas desde tantas perspectivas como se pueda, sin casarse con herramientas o métodos de antemano y apuntándole siempre a lo más sencillo disponible.