Descubrí que las canciones de Jairo Ojeda están en Spotify y estuve un rato oyéndolas con Laia. Mientras las oíamos y Laia bailaba me dejé llevar al tiempo de antes, cuando era pequeño, me sabía todas las canciones y mi papá, siempre de visita, nos llevaba por Bogotá de aventura a marionetas, a teatro, a oír Pedro y el lobo en el León de Greiff, a la cinemateca, a comprar libros, a museos, a caminar por el centro, a ver a Jairo Ojeda cantar en la sala de una casa cerca del Park Way. Terminé no se cómo en una tarde antes de irnos a vivir a Montería que pasamos con mi mamá en el barrio Jerusalén, en ese entonces una invasión combativa sobre arena roja en lo alto de una loma, para celebrar la inauguración del acueducto construido por la comunidad. La semana pasada durante su visita le pregunté por qué nos llevaba tan pequeños a sus revoluciones. Me dijo que ella quería que nosotros viéramos la pobreza, que entendiéramos las cosas que le importaban. Recuerdo mucha gente cantando orgullosa y feliz. Era otro mundo.

Encontré una historia del barrio Jerusalén. De ahí saqué esta foto:

Barrio Jerusalén