De ser una persona, la versión instrumental al ritmo bossa nova de la canción popular sería un remedo grotesco del personaje original que llega a todas partes con sonrisa abierta, pasito bailado, sobre perfumado, ofreciendo autógrafos y saludando de más, presentándose sin pudor como aquel que todos conocen pero sin saber disimular que nunca ha estado vivo de verdad. El olor a muerto lo delata.