En medio de una pequeña crisis ontológica resolví formatear el disco duro de mi computador y reinventarme. Apenas han pasado veinticuatro horas y ya me siento completamente renovado: más ligero y puro; menos apegado a falsas necesidades. Podría, si así lo deseara, levitar a voluntad. Soy una breve masa de energía compasiva y bondadosa. Lo mínimo me expande.