Nos llamaron del colegio: Laia tenía un brote en la espalda, los brazos y la panza. Salimos corriendo de nuestros respectivos trabajos y la llevamos al médico. Una alergia, por fortuna. Con el remedio adecuado el brote desapareció en un par de horas.

Hoy antes de acostarla leímos mi capítulo favorito de La historia interminable, el noveno, donde Atreyu se encuentra con el hombre lobo atrapado en una ciudad abandonada y el hombre lobo le cuenta que la única forma de salir de Fantasía es a través de La Nada. En esta lectura el libro me ha parecido particularmente oscuro y triste. Laia igual parece interesada.