Tuve un ataque de angustia de que me pasara algo hoy en mi primer día de viaje al trabajo en bicicleta de este año. Me fui despacio, con mucho cuidado, midiéndome, y al final no me pasó nada. O si me pasó no lo he notado. Swedenborg dice que la muerte no se siente sino hasta después de un rato, así que podría estar escribiendo esto desde ultratumba. Ya lo descubriremos.

El año pasado empecé en mayo, con la bicicleta recién comprada, y terminé al cierre de octubre. Fueron seis meses de viaje diario entre semana. Este año quiero hacer siete meses. Más allá es someterse a oscuridades y temperaturas árticas para las cuales no estoy preparado ni física ni emocionalmente. Mi ciclismo es relajado.