Tengo conflictos con el capitalismo. Siento que me falta el tipo específico de valentía cruda (una vaina que a mis ojos es casi más defecto que virtud) que el capitalismo exige a sus participantes más activos y que es particularmente evidente en quienes alcanzan el éxito ahí adentro. El capitalismo no permite jugar sin realmente jugar. El costo emocional de todo eso para un tipo más bien cobarde y débil como yo es a veces demasiado alto.