Días de decisiones, reuniones y propuestas. Vértigo. Parecen ser buenas noticias, pero termino abrumado y medio descompuesto, con el sistema digestivo en huelga. Junto a un paradero del tranvía pienso en la felicidad que se promueve afuera en la calle en los anuncios y campañas que moldean las aspiraciones de muchísimas personas. En particular en todos las renuncias que requiere alcanzarla. A veces parece que es un estado que se logra a costa de sacrificar la vida propia e incluso algunas ajenas.