Estuve todo el día en piyama. Es algo que pocas veces nos permitimos. Casi todos los días hay algo que hacer afuera. Pero el afuera de hoy era frío y gris y llega un punto en la primavera en el que la tolerancia al frío, así sea apenas negativo y con una nieve floja (algo que jamás nos impediría salir hace dos meses), decae por la pura fuerza de la expectativa opuesta. En ese punto estamos.