Fui al médico por mis problemas digestivos pero terminamos hablando de mi trabajo, de las vainas que me preocupan, especialmente de esas que sé que no deberían preocuparme, y de la forma como esas preocupaciones me afectan físicamente. También hablamos de mi abuela y sus ansiedades que todos heredamos. Los médicos me hacen sentir todavía más vulnerable y frágil de lo que ya me siento en solitario a diario. Me recuerdan, con sus medidas y exámenes, que me voy a morir de cualquier cosa en cualquier momento. Probablemente de alguna enfermedad idiota que habría podido prevenir de ser menos renuente a visitar médicos y hospitales. Ojalá que no sea tan pronto.