Día gris. En mi camino desde Spadina con Queen hasta la oficina vi la torre refundida entre la niebla. En el mismo punto hace algunos días vi a un hombre viejo con una bolsa plástica en la mano derecha que usaba la izquierda para manipular una interfaz invisible. Inicialmente pensé que escribía números en el aire pero después noté que tomaba pequeños bloques y los reorganizaba en diferentes lugares de una especie de tablero. A veces los hacía girar antes de ubicarlos. A veces simplemente los transladaba. Cada cierto tiempo daba un paso atrás para apreciar el estado global, asentía y retomaba su trabajo. No me atreví a interrumpirlo y preguntarle qué hacía. Tal vez intentaba salvarnos. Quizás gracias a él seguimos vivos.