Me pasa que a veces pierdo recuerdos completos de segmentos de mi trayecto en la bicicleta. Sospecho que tiene que ver con la repetición porque no siento que pierda la concentración o la atención. No es que por momentos me desconecte, sino que el recorrido pierde importancia y puede pasarme que tras superar el puente sobre el río Don me cueste, apenas dos calles más adelante, aislarlo como evento concreto del cruce del puente como arquetipo: inmediatamente indistinguible del de ayer o del de siempre. Seguro me pasa también con otras rutinas pero con la bicicleta, tal vez debido al ánimo introspectivo que me genera, lo noto más. Al cabo de los años todo en la vida debe ser así.

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