Vimos Hush, una película de asalto sangriento a cabaña aislada en el medio del bosque. La protagonista es una escritora de terror, como ordena el género, y el asesino es, al menos al inicio, un hombre con máscara y cuchillo afilado. La apertura es casi ridículamente estereotípica salvo por el hecho de que la mujer asaltada es sordomuda. Este podría ser un detalle menor en manos torpes pero en Hush se convierte en el combustible de la tensión angustiante que la trama sostiene con firmeza desde que se inicia el ataque. Agarra duro y no suelta. Buena.

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