El bicho estomacal desarrollado en el jardín infantil que Laia trajo la semana antepasada y Mónica cultivo la semana pasada por fin llegó a su servidor, con las consecuencias ya estudiadas. Aquí estoy en la lucha. No moriré. Me hará más fuerte. Aprenderé y resurgiré transformado a través del vómito y la diarrea. No me reconocerán.