Ayer vimos un documental donde explicaban cómo la hembra del pulpo, una vez inseminada, busca refugio en una gruta segura donde con cuidado planta los huevos (cientos de miles) y los limpia y airea por meses sin descanso hasta que empiezan a nacer. Para ese momento, cansada, muere de desnutrición. Leí después que no solo la hembra corre esa suerte. Tras la inseminación, el macho parece perder interés por su vida y deambula solitario por el mar sin rumbo, deja de cazar y comer, pierde peso, desarrolla lesiones en la piel y finalmente muere por las infecciones subsecuentes. La vida es una vaina bien oscura.