Es un hecho que antes de que el mundo fuera mundo y el hombre fuera hombre otros seres de otras esencias dominaron el universo y lo moldearon hasta hacerlo real. Estos seres construyeron las ideas sobre las que se asienta nuestro entendimiento y a ellos les debemos la ilusión de sentido que alimenta nuestro paso por la vida. Aunque hace años se extinguieron aún es posible percibir su inmanencia en cada brizna de materia. Somos los restos de su lengua.