Nada mejora la vida como una paleta de guanábana, ojalá con pedazos de pulpa fresca y una que otra pepa que demuestre que lo que quiera que compone la paleta alguna vez estuvo vivo y aspiraba a mucho más que el descanso eterno en las profundidades de mi estómago. Me hace sentir poderoso.

Hace como veinticinco años que no me como una paleta de guanábana.