Fui a una fiesta de cumpleaños de una conocida de Laia y tomé más cerveza de la que debí. Con el exceso de cerveza viene la libertad de pensamiento y con esa libertad el arrepentimiento de desperdiciarla en nimiedades sin repercusión alguna en el proyecto urgente de resolver los asuntos verdaderamente importantes que como especie nos atañen, empezando por el cambio climático y la amenaza de la inteligencia artificial. Espero que perdonen mi descuido.