El amor es fácil. Es casi natural si hay disposición. Los requisitos que se imponen sobre el amor lo perturban: lo vuelven un asunto difícil, lleno de obstáculos, pruebas y expectativas imposibles. Cuando se deja fluir el amor y en lugar de priorizar la posesión y la tradición se enfatizan la libertad, el respeto y la comunicación, por decir algo, las relaciones se tranquilizan y decantan. Buena parte de las inseguridades y desconfianzas recurrentes se disuelven bajo este cambio en últimas sencillo de perspectiva. Qué mejor forma de amar que celebrar los amores de los amados.