También existe el riesgo de vivir en el futuro, o sea en la revisión cuidadosa de todos los posibles (catastróficos) desarrollos de las decisiones por tomar que impide, de cierta forma, la experiencia del presente. Sospecho que en ciertos casos este es un comportamiento intencional, pues estar presente requiere exponerse y atender a los sentimientos. El pensamiento siempre llega después, descompuesto por la razón.