Lo que no quiere decir que esto se acabe. Después de cierto número de años es difícil abandonar la costumbre de ocasionalmente exponerse en texto ante distantes como una forma de crear vínculos o conectar. Después de todo esto siempre ha sido una estrategia para atenuar la soledad, o tal vez solo para sostenerla en un buen lugar porque, siendo justos, pocas cosas de la vida aprecio más que mi soledad y sus distancias. El tumulto y la cercanía me aturden e incomodan. Soy mejor de lejos.