Me cuesta mucho mantener el optimismo pero siento que es una obligación hacer el ejercicio de sostener una perspectiva que abra caminos y sugiera una posibilidad aunque sea pequeña de mejores futuros, de un avance; entre otras porque sé que en el gran esquema soy un privilegiado y debido a esto tengo más opciones de afectar positivamente mi entorno amplio que muchas otras personas a mi alrededor. También sé que si me dejo ser converjo rápidamente hacia un estado entre el cinismo y el derrotismo donde mi depresión se establece y prospera sin dificultad. Desde ahí solo sé destruir y resentir. Así que cada día me levanto, pienso en el día que arranca y me comprometo (especialmente ahora, cuando todo parece derrumbarse) a resistir mis instintos y ser alguien de valor o bondad para los demás (o siquiera para algunos demás) así no sepa bien qué tengo para ofrecer.