Estoy bien. La vida va bien. La vida es tranquila. Tengo todo lo que necesito. Sé que no es así para todos. Eso me angustia. Comparto lo que tengo. Atiendo a quienes confían en mí. Me permito (aunque mi voluntad se resista) a ser vulnerable también. Quiero y dejo que me quieran aunque haya miedos. Acompaño y cuido. Participo en la vida. Presencio. Entrego. Procuro no explotar. Cada año es más pequeño. El tiempo me distancia de lo que creí ser. Siento alivio en esa lejanía involuntaria, en esa desmemoria. No estaba tan solo. Nada era tan importante. Poco entiendo. Tengo más de lo que necesito. Siempre ha sido así. No sé por qué necesito. Vivo en la esquina rica y segura de un mundo confundido y ansioso. Quiero ser más para otros y menos para mí. Así hasta no ser nada.