Más sobre Gandalf y su labor como constructor de historias. Hacia la mitad de El Hobbit la tropa visita a Beorn, un gigante cascarrabias y asocial. Los viajeros están desesperados y necesitan comida y guía. Gandalf se arriesga a visitar a Beorn a sabiendas de su temperamento y para conquistarlo, para ganar su afecto, le cuenta su aventura durante el paso de las montañas. Beorn, entretenido por la historia, no es afectado por la llegada gradual de la partida de enanos que lo acompañan. La historia lo interesa y lo conecta con sus visitantes. Al cierre de la narración (que acabo de leerle a Laia) dice algo que resume bien el verdadero poder de Gandalf:

“A very good tale! The best I have heard for a long while. If all beggars could tell such a good one, they might find me kinder. You may be making it all up, of course, but you deserve a supper for the story all the same.”