En el tranvía, junto a mí, iba una mujer de unos cuarenta y cinco años con la que yo imagino será la apariencia de Laia a esa edad. Era algo que iba más allá de lo físico. Tenía cierta actitud desafiante que asocio con ella. Y bailaba con la música en los audífonos mientras escribía notas a la carrera con letra redonda gigante en un cuaderno. No sé si la vida me dé para alcanzar a ver a Laia a esa edad. Muy probablemente no. De cualquier forma por ahí estaré.