En general llevo bien la tristeza. No puedo decir que me sienta a gusto en la tristeza pero no es un estado que me aplaste, como sí lo hace la ansiedad. En la tristeza siempre descubro, al fondo, en sus raíces, razones para la gratitud y el afecto. Cuando estoy triste es porque perdí algo que me importaba o lo dejé atrás. Y me gusta sentir que tengo o tuve cosas que me importan. O personas. Esos vínculos son importantes para mí porque muchas veces olvido que los tengo o los desestimo. Temo al desapego porque sé que es mi tendencia natural.