La mayoría de los vestidos para niña están diseñados con botones, lazos o cremalleras en la espalda que requieren asistencia para poder ser puestos y quitados. Las niñas no pueden hacerlo por sí mismas. Esto nunca pasa con la ropa de niño: no hay prenda que se ponga un niño que el niño, una vez alcanzada cierta mínima motricidad fina, no se pueda quitar por su propia cuenta. Quién sabe cuántas implicaciones tendrá esa diferencia al arranque de la vida.