Si hay algo que me repugna son esas personas que sin consideración alguna declaran abiertamente su preferencia absoluta por los humanos en la serie del Planeta de los Simios. Y no me refiero solo a las obvias repercusiones éticas implícitas en semejante posición sino a la actitud desafiante con la que se pavonean por supermercados y consultorios odontológicos dejándole saber a quien quiera que se crucen que lo suyo es la defensa de lo nuestro, sugiriendo aquí de paso, con delirios propios de la psicopatía más aguda, que su agenda no es solo válida sino popular; que todos, en esa guerra, estamos del mismo lado.

Desde luego que no.