Por contradecir o tal vez matizar a Sergio para que su cosmovisión anarquista sobreviva a sus observaciones empíricas provenientes de su malas experiencias con el capitalismo salvaje al que se rindió hace ya tantos años complemento su nota sobre los jefes con un detalle adicional: por lo general, esos buenos líderes de los que habla fomentan estructuras casi planas en lugar de imponerse sobre los demás. Sus fortalezas están en depurar procesos, remover obstáctulos y facilitar comunicación más que en dirigir tareas (y a las personas que las ejecutan). No son necesariamente autoridad.

La inminente utopía anaquista no corre riesgo por ese lado.