Ya miércoles. Fuimos a comer pizza después de recoger a la niña. Por lo general M. la recoge pero hoy iba tarde así que salí yo a la carrera de la oficina a rescatarla. No es tan lejos, en realidad, así que a las cinco y media ya estaba con ella. La pizzería es una nueva del barrio, junto a la carnicería ecuatoriana, donde venden pizza cuadrada y honda con sabores paranormales (es decir, que no se adaptan a las leyes de la naturaleza de la pizza). No estaba mala la pizza pero por error nos dieron una grande en lugar de una pequeña así que nos sobró más de la mitad. La guardamos en una cajita y sospecho que eso comeremos por los próximos dos días. En el trabajo hoy había salmón o pollo con varias ensaladas. Se podía uno u otro y yo me fui por el salmón porque el pollo era una tajadita miserable, pero el salmón resultó reseco así que no sé si tomé una buena decisión. Sospecho que en un mundo paralelo estoy aquí mismo decepcionado del pollo. Pocas veces es mala la comida en el trabajo (un par de días en los seis meses largos que llevo; tienen un servicio que trae un restaurante distinto cada día, lo que asegura si no calidad por lo menos diversidad) y la verdad es que salvo por la proteína animal el resto estaba más que bien.