Pensé que ya me habían olvidado. Como acá no pasa el tiempo a veces es difícil saber cómo funciona la memoria. Hoy fue un día más oscuro que de costumbre aunque no lo fue espiritualmente así que no debería quejarme. En realidad nunca debería quejarme. Tuve unos años de muchas quejas y no siento que fueran años muy saludables en retrospectiva. Procuro ahora agradecer por todo lo que tengo, que es bastante.

Hace un par de noches tuve un sueño absurdo pero feliz y duré todo el sueño contento aunque confundido con la situación, que era de veras totalmente irreal. Al final creo que el llanto del gato me despertó y cuando tomé consciencia de que era un sueño alcancé a decepcionarme sinceramente al perder de repente la felicidad (tan plena, tan fácil) relacionada con esa circunstancia absurda que sin embargo se sentía perfectamente concreta. Total es que pensaba hoy en lo crédula que es la alegría o, tal vez, en lo poco que se necesita para engañarse y dejarse llevar por la ingenuidad más primaria, incluso en casos cuando/donde es evidente que la fuente de satisfacción es una premisa absurda. Todos estamos siempre a un resbalón de terminar atrapados por un culto. Comprensible que tantos caigan. Debe sentirse hasta bien.