Otra vez aquí. A veces me asomo a mi recolector de blogs con la esperanza de que alguno haya renacido para no sentirme tan solo o para recuperar momentáneamente la ilusión de concurrencia que alguna vez fue tan placentera, aunque creo que seguiría sintiéndome solo de cualquier modo porque esta soledad no se quita con blogs ni pantallitas ni mucho menos concurrencias. Creo que eso es todo lo que tengo para decir hoy. Me siento mal porque sé que entrar a estos espacios tan distantes de la acogedora realidad colapsada en flujos sociales exige esfuerzo y hasta sacrificio cuando no valentía, así que es injusto que como recompensa reciban apenas esto, tan nada. Para eso quedarse del otro lado atento a la siempre inminente próxima insolencia del imbécil que gobierna ese país fallido al sur de acá.

(Por cierto, al respecto de eso pensaba que tal vez llegue un momento cuando Twitter tendrá que decidir entre Trump y la gente. Por lo pronto parece preferir a Trump. Supongo que se ve bien en la hoja de vida: Parlante de Donald Trump (2013 – Presente). No sé qué tal sonará eso en unos tres años, cuando sus decisiones y majaderías le cuesten la vida a suficientes personas.)