Seguimos, aunque no sé hacia dónde. A veces durante el día siento que debería tomar nota de algunas de las ideas que se me ocurren con el propósito de tal vez transcribirlas en este lugar más tarde. Por lo general resisto esos impulsos vanidosos. Quiero sostener cierto nivel de naturalidad en este sitio, así sea fingido, y eso implica sentarme cada noche a escribir lo primero que se me pase por la cabeza. Por ejemplo ahora pienso en eso de que a través de las palabras se avanza pero por otro lado nunca es claro cuál sea su destino. Me gustaría dedicarle tiempo a entender en qué sentido hay un desplazamiento, en qué espacio podemos detectarlo y quién o qué, en últimas, es lo que avanza. Imagino ahora a las ideas como una red y a las palabras como una forma (una de tantas) de saltar de una a otra mediante la construcción/el descubrimiento de vínculos (¿o tal vez las ideas son precisamente los vínculos y los nodos son conceptos o entidades enriquecidas de algún tipo? ¿abstracciones estructuradas?). A medida que los vínculos se establecen, la red se deforma para adaptarse a la nueva configuración, ciertas ideas se aproximan y esto permite nuevos vínculos que hasta hace poco eran (literalmente) impensables. Quizás avanzamos hacia una claridad. O hacia un equilibrio. O, a ver si puedo ser más concreto, hacia un esquema local e interno (necesariamente dinámico) de las realidades que frecuentamos. Un mapa en movimiento, o algo así. Las palabras lo ayudan a crecer y persistir.