No tengo mucho para anotar. Por eso no he vuelto. No es olvido.

La niña está enferma desde el viernes. Fiebre que viene y va. No se ve decaída, menos mal. Los médicos diagnostican virosis y eso a nosotros nos suena a todo y nada. Como se enferma tan poco estas cosas nos angustian de más.

Este invierno he notado bastante la ausencia de los pájaros. De pronto cada vez los aprecio más y por eso me impacta más el silencio con el que llegan las madrugadas frías. De nuevo estoy en la fase del ciclo en la que duermo muy poco. Procuro seguir en la cama para tener energía durante el día. A veces leo.

Me he sentido mejor de ánimo estos últimos meses. Menos disperso y menos sensible. Aunque también creo que me he aislado más de lo usual. La soledad me hace bien. Reduce las ansiedades y tranquiliza. Puedo enfocarme mejor cuando lo necesito. El mundo en exceso me abruma.