Compré medias el fin de semana y me han parecido muy buenas. Tenía muchas medias rotas y eso me estaba amargando la vida más de la cuenta. No llevo bien las medias rotas aunque sé que una media rota cada tanto nunca dirá nada malo de mí. Como sea compré tres pares de medias caras. Son tan caras que tienen L y R para indicar el lado en el que deben ponerse. Ayer me las puse al contrario para evaluar cómo afectaba la experiencia y debo confesar que no sentí ninguna diferencia: al derecho o al revés son igualmente deliciosas. Tal vez mis pies, malacostumbrados a medias de baja estofa, ya son muy toscos para distinguir el valor de la sutil asimetría. Prefiero reservarme la marca de estas medias prodigiosas para mantener cierto nivel de exclusividad sobre ellas pues es bien sabido que cuando las cosas se popularizan pierden casi de inmediato calidad, estilo y horma. Si algún día me ven sonreír, lo más seguro es que las lleve puestas.