Mejor de la cabeza. Resolví que mañana trabajaré desde la casa así que hoy fue mi último día de oficina del año. Se supone que esta noche caerá una buena tormenta de nieve. Tal vez el sábado volvamos al parque a deslizarnos por la loma. Mañana a las cuatro hay villancicos en el colegio. La niña estaba muy sorprendida de que yo conozca las canciones que van a cantar.

Por la tarde estuve pensando en el abandono y el desprecio con el que castigamos la fragilidad de las personas que por cualquier razón no encajan en el modelo de valores que se impone. Pensaba en particular en una anciana que vi llorar y alegar con fantasmas en la sala desolada de un resguardo para mujeres sin casa cerca de mi oficina. No he visto caras más tristes en esta ciudad que las de las personas que visitan o habitan ese lugar.