Nada que llegan mis nuevas gafas. La semana pasada rondamos los menos treinta grados y ayer y hoy andábamos en los diez, con lluvias tibias. De repente, al medio día, la temperatura dio un salto hacia los negativos otra vez y por ahí a las tres de la tarde nevaba de para arriba. Dada semejante variabilidad quién sabe qué nos depara mañana. Tal vez lluvia de sangre.