Cada tanto siento, en el medio del proceso de orinar en un baño público, que tal vez esté en un baño para mujeres por error. Lo pienso incluso mientras estoy parado ante el orinal. Creo que sólo una vez he entrado por accidente en un baño de mujeres, y no pasé de la puerta (de pronto alcancé a llegar al lavamanos). Aún así la duda nunca se va muy lejos y vuelve a incomodarme cuando menos me lo espero. Quizás no entendí bien el signo, pienso. El signo siempre me agobia pues no es estable. Tal vez por eso me alivia encontrar cada vez en más lugares los baños mixtos.