Padezco la lectura de hojas de vida porque me proyecto en ellas. Las leo y siento la confusión de escribirlas y el deseo de que tal vez esta vez (con este diseño, resaltando esta sección, difuminando esta experiencia) conduzcan a algo, a una salida. Mi negocio está repleto de aspirantes provenientes de los contenedores de basura de la academia (como yo) y tras nuestras historias resumidas en listas de logros, habilidades y aspiraciones promocionadas y abandonadas alcanzo a entrever la desilusión natural de recién sentir que ese esfuerzo de años fue en vano. A la larga no lo será, creo, pero desde ese lugar es muy difícil sopesar lo cosechado.