Después de pensar un rato ayer concluyo que la mayoría de la geometría diferencial explícita en este artículo es decorativa. Se ve bien y es relevante, pero no deja de ser un corbatín. Para efectos de lo que se pretende explicar, definir la métrica en la bola de Poincaré a partir del tensor métrico asociado a su estructura de variedad riemanniana es un exceso. Y al final todo se reduce a un descenso a punta de gradientes usando este truco (me desconcertó el abuso notacional de la página 16; ojalá que algún editor haya sugerido añadir aire en ese argumento) con una función de pérdida que aprovecha la geometría hiperbólica del espacio de inmersión. La aplicación tiene su encanto, para qué, pero se me hace que se podría presentar con menos pompa.