Me contaron la típica historia de la cita de Tinder que termina en canibalismo. En esta versión, la víctima, tras una serie de encuentros con el victimario, acepta una cita para comer en su casa. La comida es deliciosa y todo va muy bien, pero su estómago se resiente y resuelve regresar a la casa. De camino a la casa el estómago se siente peor así que decide ir mejor al hospital. Llega al hospital en muy mal estado y pierde el conocimiento. Cuando despierta la policía está en la habitación y le pregunta por qué hay tejido humano en su sistema digestivo (recién lavado). Cuando indagan descubren que el apartamento donde tuvo lugar la cita era alquilado vía AirBnB y todos los modos de contacto con el victimario son pistas falsas basadas en cuentas y teléfonos desechables. Estuve buscando en Google y no encontré registro de esta historia, pero sí de otras similares. Siempre es que eso del romance en estas épocas en las que de tanto conocer no se conoce de verdad a nadie es un asunto bien delicado.