Donde más se siente el retorno es en el sabor de las comidas, los colores del mundo y el acento amplio que puebla los entornos. Lo que una vez fue un dado obvio ahora se percibe como inusitadamente familiar: llama a la cercanía. La intuición de un vínculo fuerte entre desconocidos que en realidad solo existe (o se manifiesta) en una dirección. Otro efecto del peso de las nostalgias acumuladas en la distancia.