You Were Never Really Here es la presencia de Phoenix hecho inmenso y cómo su mirada muerta canaliza lo que no se ve, lo que pasa sin registro. La mirada muerta, cansada de incomprender, acumula y concentra la desolación que marca el paso de la película (llena de tomas estáticas y paisajes urbanos congelados) al ritmo de canciones viejas y música incidental quebrada, fuera de tono, de cuerdas reventadas y caídas súbitas, en concordancia al estado fragmentado del personaje que, tal y como el título sugiere, nunca está completamente ahí.