Desde el domingo vamos a la piscina una hora cada día. No sé cuánto aguantemos (aguante) a este ritmo. Creo que sumando la bicicleta y esto nunca había hecho tanta actividad física regularmente en mi vida. No me imagino cómo será eso de ir al gimnasio a diario.

Pero bueno, a lo que iba: ayer la hija nadó un trecho más largo de lo usual de un solo golpe, sacó la cabeza del agua y dijo en mi brazos, más para ella que para mí, “That was awesome!”.

Yo con el orgullo paternal al máximo, obvio.