La gata lleva una semana de cono tras la operación para esterilizarla. Su nuevo nombre es Campanita. Estuve el fin de semana pensando cuál sería el equivalente psicológico a esa sensación de llevar un cono. El cono limita el alcance pero incluso (y especialmente) el campo de visión. El mundo se cierra y la vida se confina a una perspectiva controlada que además de alguna forma dificulta la introspección y el baño. Esto último debe ser lo más difícil.

Y hablando del baño, tras dos semanas de vida plena y feliz, el tamagochi murió ayer desatendido y sepultado bajo su propia mierda.