Ayer leí Beverly y Sabrina de Nick Drnaso. La primera es una colección de relatos interconectados que sobrevuelan una red de relaciones sombrías entre niños y adolescentes de un pueblo del midwest gringo. La segunda usa los experimentos y recursos narrativos de la primera para contar una historia extensa sobre la atrocidad como entretenimiento viral, por decirlo de alguna forma. En ambas, Drnaso se basa en una narrativa escueta, de desencuentros y conversaciones a medias, de evasivas, donde la vida emocional de los personajes es inexpugnable y esto, se me hace, no es debido a peculiaridades de sus identidades sino a una imposibilidad esencial de base. Me recordó aspectos del cine de Lanthimos, pero donde este monta diálogos que demuelen todo filtro social concebible Drnaso acoge la represión rotunda, insalvable, que se manifiesta no solo en las palabras o su ausencia sino en el carácter esquemático de los dibujos, cercano al arte distante de las instrucciones para morir con dignidad en un avión. Son dos libros tremendos.