Ando disperso. Recordé que tengo suscripciones a algunos blogs y me entretuve un rato leyendo los de Arturo y Andrés. Aquí Andrés primero y Arturo después hablan sobre la presencia de las mujeres en la comunidad matemática colombiana. Lo que dicen conecta bien con este tuit de ayer de Alice Goldfuss (a quien por cierto me encanta leer) donde resalta que muchas mujeres terminan en ciencia y en tecnología dedicadas a trabajar para que acepten y valoren a los que son diferentes de la población establecida en lugar de trabajar para crecer en sus disciplinas. Porque no solo se les exige mayor esfuerzo y dedicación para ser valoradas sino que además cae en ellas la responsabilidad de que la comunidad las acepte. Y pocos hombres se involucran y ponen de su parte para abrir campo y reducir las exclusiones activas y pasivas. En fin.

Esta semana me antojé de leer Intercourse de Andrea Dworkin así que antier arranqué. La tesis central del libro es que el sexo heterosexual ha sido moldeado dentro de una cultura que desprecia y oprime a las mujeres y por ende sus prácticas y expectativas asociadas están adaptadas para servir a esa estructura de violencia. Dworkin se vale en los primeros capítulos de obras de ficción (en el primero, una novela de Tolstoi; en el segundo, tres novelas de Kobo Abe) para ilustrar diferentes manifestaciones de esas dinámicas. Por ejemplo en el segundo estudia la relación de los hombres con la desnudez propia y la de las mujeres:

Being naked does unnerve the men: it is an ordeal; and being looked at is nearly a terror. The men seem to distract themselves from their own nakedness by looking at women in an abstracting and fetishizing way; the voyeurism, the displaced excitenment (displaced to the mind), puts the physical reality of their own nakedness into a dimension of numbed abstraction. The nakedness of the women experienced in the minds of the men is almost a diversion from the experience of being naked as such; naked and, as the box man says, “aware of my own uglyness, I am not so shameless as to expose my nakedness nonchalantly before others.” Men’s bodies are ugly (“unsighly,” “the unsightliness of [generic man’s] naked body,” “ninety-nine percent of mankind is deformed”); is this ugliness of men that makes the box man think that “[t]he reason men somehow go on living, enduring the gaze of others, is that they bargain on the hallucinations and the inexactitude of human eyes.” For men, the meaning of a woman’s naked body is life itself.

No sé cómo terminará, pero por lo pronto me gusta mucho. Es una rabia muy bien canalizada, casi compasiva. Y siento que se dirige hacia una propuesta que va más allá de un simple cambio de perspectiva. Se nota que hay mucho pensamiento y trabajo cuidadoso detrás. Me cuenta Inga que aunque ya cumplió treinta años de ser publicado aún no ha sido traducido al español. Ya viene siendo hora.