Fuimos a una obra colombo-mexicana de títeres en un festival del pueblo: una tragedia de un niño que se queda sin agua. Se inicia con la escena del niño dándose un baño feliz en una tina. Uno de los titiriteros soplaba burbujas mientras el otro controlaba al niño. La historia continuó, pero por alrededor de veinte minutos una burbuja sobrevoló orgullosa el escenario y después se adentró entre el auditorio. Nunca había visto a una burbuja de jabón durar tanto. No la vi explotar.